domingo, 28 de septiembre de 2014

Novata al habla

¿ Nunca habéis sentido la sensación de vagar por un sitio sin rumbo fijo o que estáis fuera de lugar?  Yo si,  en mi primer día de Universidad. 
Después de la prueba de acceso a la Universidad, llamada" Selectividad", en lo único que piensas es en saber si entras a la carrera o no.
En ese trance de espera, los pensamientos que fluyen por tu cabeza suelen ser bastante negativos, entre ellos, el temor de no ser elegida en la carrera o  el no haber elegido los estudios correctos. Una vez visto el nombre en la lista de aceptados, otro temor acecha tu cabeza: ¿Cómo será aquel nuevo mundo? 
Unos veteranos advierten a los novatos de que el primer año es el más duro e intentan atormentarte con los rumores que corren sobre ciertas asignaturas y profesores. Otros en cambio, te animan a luchar por lo que quieres y te aconsejan como debes afrontar las susodichas asignaturas o como seguir el ritmo de los susodichos profesores.
Después de estar todo el verano desarrollando todo tipo de ideas en mi mente y deseando a que llegara el primer día de la Universidad, por fin llegó. 
Era un 8 de septiembre cuando yo tuve la presentación de mi carrera. Allí no esperaba conocer a nadie ( y no conocí a nadie) , ya que gente de distintas filologías estábamos mezclados, pero no me preocupaba porque estaba al lado de mis amigas. 
9 de septiembre, las clases comienzan, y la facultad es una locura. Todo el mundo anda perdido y sin rumbo fijo, no sabemos a donde ir y nadie tiene idea de nada.Yo estaba con mis amigas y ya habíamos conocido gente de sus carreras por lo tanto, ellas no estaban solas. Finalmente, logramos entender las listas y cada alumno fue a su clase. 
La primera clase fue de inglés y siguió siendo un caos a  causa de la falta de organización que tienen allí. Los alumnos entraban y salían del aula sin saber a donde ir, hasta que la profesora dejó que se quedaran hasta llenar el cupo de máximas personas permitidas dentro. 
Tras la primera clase, llega la segunda:  Literatura Hispánica Medieval. Otro tanto de lo mismo, yo (junto a otros) andaba perdida hasta que encontré mi clase. Me fui acercando al aula cuando vi que todo el mundo estaba fuera y claro, yo no iba a ser de menos. A raíz que pasaban los minutos, mi agonía por entrar a clase aumentaba, ya que me encontraba completamente sola y veía que algunos se relacionaban entre ellos. Diez minutos después, el profesor se digna a aparecer y tras entrar, pide que la próxima clase estemos sentados para cuando él llegue. Pasan los minutos y mis pensamientos negativos vuelven a acechar mi perturbada mente. Volví a pensar que iba a estar sola, ya que nadie hablaba conmigo y nadie se molestaba en mirarme para intentar tener una mínima comunicación. 
En resumen, mi primer día fue un horror y sabiendo que mis amigas habían hablado y conocido a mucha gente en sus carreras, me deprimí bastante. Pensaba que el segundo día iba a ser igual o peor, pero me equivoqué.
Casualidad o no, mi amiga había conocido a unas chicas de mi carrera , que al parecer ya eran amigas de antes , y decidió presentármelas urgentemente. 
Para mí la primera toma de contacto es muy importante, y al no haber conocido a nadie el primer día, pensaba que no me iban a aceptar o que caería mal, pero no fue así. Las dos chicas  fueron muy amables y simpantiquísimas conmigo desde el primer minuto y gracias a ellas conocí a más gente y mi segundo día mejoró bastante. 
A parte de eso, a alguna mente ingeniosa de clase, se le ocurrió pasar un papel donde teníamos que escribir nuestros números de teléfono, para poder así  crear un grupo de “Whatsapp”. Fue gracioso porque en clase no habíamos hablado mucho el segundo día, pero fue crear ese grupo y desde entonces, no hemos callado.
Los días fueron transcurriendo y cada vez hablaba más con la gente y me estaba sintiendo más agusto y veía que encajaba perfectamente en esa carrera, si por la gente y si por los estudios, en sí.
Llego el primer jueves y un grupito de clase salimos, aunque estuviéramos todos convocados. Ese jueves fue esencial para poder crear una confianza entre nosotros y para entablar amistades. Fue lo mejor que pudimos hacer, sinceramente.
Desde entonces, los días han ido transcurriendo y cada vez he ido hablando con más gente y aquellas preocupaciones ahora son pensamientos lejanos, que no volverán.
Por los días que llevo con mi clase, creo que van a salir muy buenas amistades de este grupo ( y quizás grandes amores, quién sabe jajaja), ya que es muy buena gente la que me ha tocado (no me podía haber tocado mejor clase que esta) y siento que con ellos encajo al cien por cien porque desgraciadamente,  muy pocas veces en mi vida he ido tan agusto a clase y  me he sentido tan integrada como en esta.
Espero que os haya gustado mi primera entrada.
Gracias por haber leido esta pequeña chapada sobre una novatada en sus primeros días en la Universidad.
Atentamente, la novata con suerte.