¿
Nunca habéis sentido la sensación de vagar por un sitio sin rumbo
fijo o que estáis fuera de lugar? Yo si, en mi primer día de
Universidad.
Después
de la prueba de acceso a la Universidad, llamada" Selectividad",
en lo único que piensas es en saber si entras a la carrera o no.
En
ese trance de espera, los pensamientos que fluyen por tu cabeza
suelen ser bastante negativos, entre ellos, el temor de no ser
elegida en la carrera o el no haber elegido los estudios
correctos. Una vez visto el nombre en la lista de aceptados, otro
temor acecha tu cabeza: ¿Cómo será aquel nuevo mundo?
Unos
veteranos advierten a los novatos de que el primer año es el
más duro e intentan atormentarte con los rumores que
corren sobre ciertas asignaturas y profesores. Otros en cambio, te
animan a luchar por lo que quieres y te aconsejan como debes afrontar
las susodichas asignaturas o como seguir el ritmo de los susodichos
profesores.
Después
de estar todo el verano desarrollando todo tipo de ideas en mi mente
y deseando a que llegara el primer día de la Universidad, por fin
llegó.
Era
un 8 de septiembre cuando yo tuve la presentación de mi carrera.
Allí no esperaba conocer a nadie ( y no conocí a nadie) , ya que
gente de distintas filologías estábamos mezclados, pero no me
preocupaba porque estaba al lado de mis amigas.
9
de septiembre, las clases comienzan, y la facultad es una locura.
Todo el mundo anda perdido y sin rumbo fijo, no sabemos a donde ir y
nadie tiene idea de nada.Yo estaba con mis amigas y ya habíamos
conocido gente de sus carreras por lo tanto, ellas no estaban solas.
Finalmente, logramos entender las listas y cada alumno fue a su
clase.
La
primera clase fue de inglés y siguió siendo un caos a causa
de la falta de organización que tienen allí. Los alumnos entraban y
salían del aula sin saber a donde ir, hasta que la profesora dejó
que se quedaran hasta llenar el cupo de máximas personas permitidas
dentro.
Tras
la primera clase, llega la segunda: Literatura Hispánica
Medieval. Otro tanto de lo mismo, yo (junto a otros) andaba perdida
hasta que encontré mi clase. Me fui acercando al aula cuando vi que
todo el mundo estaba fuera y claro, yo no iba a ser de menos. A raíz
que pasaban los minutos, mi agonía por entrar a clase aumentaba, ya
que me encontraba completamente sola y veía que algunos se
relacionaban entre ellos. Diez minutos después, el profesor se digna
a aparecer y tras entrar, pide que la próxima clase estemos
sentados para cuando él llegue. Pasan los minutos y mis pensamientos
negativos vuelven a acechar mi perturbada mente. Volví a pensar que
iba a estar sola, ya que nadie hablaba conmigo y nadie se molestaba
en mirarme para intentar tener una mínima comunicación.
En
resumen, mi primer día fue un horror y sabiendo que mis amigas
habían hablado y conocido a mucha gente en sus carreras, me deprimí
bastante. Pensaba que el segundo día iba a ser igual o peor, pero me
equivoqué.
Casualidad
o no, mi amiga había conocido a unas chicas de mi carrera , que al
parecer ya eran amigas de antes , y decidió presentármelas
urgentemente.
Para
mí la primera toma de contacto es muy importante, y al no haber
conocido a nadie el primer día, pensaba que no me iban a aceptar o
que caería mal, pero no fue así. Las dos chicas fueron
muy amables y simpantiquísimas conmigo desde el primer minuto y
gracias a ellas conocí a más gente y mi segundo día mejoró
bastante.
A
parte de eso, a alguna mente ingeniosa de clase, se le ocurrió pasar
un papel donde teníamos que escribir nuestros números de teléfono,
para poder así crear un grupo de “Whatsapp”. Fue
gracioso porque en clase no habíamos hablado mucho el segundo día,
pero fue crear ese grupo y desde entonces, no hemos callado.
Los
días fueron transcurriendo y cada vez hablaba más con la gente y me
estaba sintiendo más agusto y veía que encajaba perfectamente en
esa carrera, si por la gente y si por los estudios, en sí.
Llego
el primer jueves y un grupito de clase salimos, aunque estuviéramos
todos convocados. Ese jueves fue esencial para poder crear una
confianza entre nosotros y para entablar amistades. Fue lo mejor que
pudimos hacer, sinceramente.
Desde
entonces, los días han ido transcurriendo y cada vez he ido hablando
con más gente y aquellas preocupaciones ahora son pensamientos
lejanos, que no volverán.
Por
los días que llevo con mi clase, creo que van a salir muy buenas
amistades de este grupo ( y quizás grandes amores, quién sabe
jajaja), ya que es muy buena gente la que me ha tocado (no me podía
haber tocado mejor clase que esta) y siento que con ellos encajo al
cien por cien porque desgraciadamente, muy pocas veces en
mi vida he ido tan agusto a clase y me he sentido tan
integrada como en esta.
Espero
que os haya gustado mi primera entrada.
Gracias
por haber leido esta pequeña chapada sobre una novatada en sus
primeros días en la Universidad.
Atentamente,
la novata con suerte.